8.1 Las paletas
Las siguientes definiciones se toman de Thyng (Thyng et al. 2016) y colaboradores.
Se debe usar una paleta secuencial cuando existe una relación de intervalos regulares en los datos, como por ejemplo un rango de valores de salinidad. Los datos secuenciales deben representarse con un rango de valores de luminosidad que aumente de forma monótona (Stevens y Marks, 1965; Rheingans, 2000), como en una paleta en escala de grises, pero también pueden presentar variaciones en el tono. Los mapas de colores secuenciales y perceptualmente uniformes mantienen el orden de los valores cuando se imprimen en escala de grises, una necesidad habitual en los trabajos académicos.
En la paleta Divergente los datos se pueden representar en relación con un valor crítico; por ejemplo, las anomalías o los cambios a lo largo del tiempo pueden presentarse como desviaciones con respecto a algún valor nominal. Un mapa de colores divergente debe reflejar la naturaleza relativa de los datos que representa combinando dos paletas secuenciales, pero con valores de luminosidad simétricos: los datos positivos y negativos del mismo valor absoluto reciben la misma ponderación. Cuando se imprimen en escala de grises, los mapas de colores divergentes mantienen una luminosidad monótona para cada mitad del mapa de colores, pero son ambiguos porque las mitades tienen una luminosidad reflejada. Para permitir la impresión en escala de grises, se pueden superponer contornos con estilos de línea distintos para cada mitad del mapa de colores.
El siguiente ejemplo presenta la idea:

En el caso especial de datos periódicos que siguen un ciclo, como la fase de las mareas, el mapa de colores debe tener una luminosidad fija y abarcar varios tonos, comenzando y terminando con el mismo tono. Se usan las paletas Cíclicas. Esto permite que un gráfico de la fase de las mareas pase suavemente de 360° a 0° sin saltos en la paleta. Al igual que en el caso de la paleta divergente, la superposición de contornos es fundamental al imprimir en escala de grises.