Capítulo 46 Storytelling
Existe una línea bastante consolidada -tanto profesional como académica- que entiende la visualización como acto retórico, entendido como el arte de persuadir: se diseña para un público concreto, con una tesis y, con frecuencia, con la intención de mover decisiones o conductas, idealmente, sin sacrificar rigor ni transparencia.
Ya se han mencionado nombres que trabajan en esta línea: Cole Nussbaumer Knaflic y Stephanie Evergreen en entornos organizacionales, Alberto Cairo en el periodístico, Nigel Holmes en el ámbito de la infografía editorial, Michael Friendly en relación al rol de los gráficos en la comunicación científica y pública o Nancy Duarte en la presentación como un dispositivo de narrativa que se construye desde la empatía con la audiencia para acelerar decisiones y orientar la acción.
Jessica Hullman y Nicholas Diakopoulos realizaron una investigación donde formalizan la idea de retórica visual: las visualizaciones narrativas encuadran una historia mediante elecciones de diseño que afectan la interpretación, creencias y conclusiones. El artículo Visualization Rhetoric: Framing Effects in Narrative Visualization es un punto de referencia(Hullman and Diakopoulos 2011).
Alberto Cairo y Jessica Hullman se concentran en cómo persuadir sin caer en distorsiones o en encuadres que excedan lo justificado por los datos.
Esta perspectiva se contrapone de algún modo con la visualización pasiva, es decir, la práctica donde la pieza visual no pretende conducir explícitamente a una conclusión mediante un relato, encuadre o apelación retórica, sino que exponen patrones, anomalías y/o relaciones con una mínima interpretación editorial. En ese marco, el mensaje no desaparece, pero se intenta que quede lo más subordinado posible a las reglas de representación, percepción y análisis expuestas en los capítulos de la primera parte.
Autores que se alinean más con este polo pasivo son Jacques Bertin, John W. Tukey, William S. Cleveland, Robert McGill, Leland Wilkinson, Tamara Munzner, Stephen Few y Colin Ware.
Incluso estos enfoques pasivos no eliminan por completo la interpretación: elegir variables, escalas o umbrales siempre introducen un encuadre. La diferencia es que el encuadre se intenta justificar por criterios técnicos (percepción, diagnóstico, tareas, consistencia) más que por una tesis narrativa.
El storytelling en visualización de datos se entiende como una práctica de comunicación en la que los gráficos dejan de ser solo evidencia disponible y pasan a formar parte de una secuencia intencional que guía a una audiencia hacia una interpretación y, como ya se mencionó, con frecuencia, hacia una decisión o acción.
Se suele dar en el contexto de presentaciones de diapositivas, artículo con desplazamiento (scrollytelling), la cual mezcla texto, gráficos y transiciones, o un informe ejecutivo donde se expone una narrativa breve.
Para una exposición ética debe tenerse en cuenta explicitar definiciones, fuente, periodo, población y supuestos; mostrar la incertidumbre cuando sea relevante; incluir comparaciones base o contrafactuales razonables; y permitir una auditoría mediante enlace a datos, anexos o vistas exploratorias.
Deben ser exposiciones relativamente cortas, entre tres y siete diapositivas, con una secuencia (punto de partida, tesis, explicación - implicación, cierre).
Una forma usual de realizar las visualizaciones, es resaltar los datos que apoyan la hipótesis, con anotaciones, si es necesario.
He aquí un ejemplo:
